Cómo escribir bien


Últimamente proliferan las escuelas y cursos para escritores emergentes e independientes con alicientes y reclamos engañosos. Hay escritores y autores que imparten cursos en cibertalleres de escritura en los que se explica el método que cada uno debe aplicar para conseguir sus objetivos, con asignaturas sobre “técnicas y recursos para escribir bien”, entre otras. No nos engañemos. Esos cursos nunca van a enseñar a nadie cómo escribir bien. Según opinaba Ogilvy, “escribir bien no es un don natural, es algo que debe aprenderse”. Pero no en escuelas, cursos y talleres presenciales u online.  Se alcanza solo con la práctica y la lectura. Escribir y corregir están bien. Leer mucho, mejor. Escribir bien y leer, saber, conocer y pensar, solo lo hacen muy pocos.

escribir bien

Imagen: Drew Coffman

Nadie te puede prometer lo que no se puede cumplir y de nada sirve. Se ha de ser muy estúpido y prepotente y afirmar que vas a enseñar a escribir bien a un futuro novelista, poeta o lo que fuere. Para decirlo sucintamente, si fueran buenos esos talleres tenían que empezar por corregir los enunciados de “aprendizaje para escribir bien” y enfatizar que te enseñarán a escribir correctamente, que es preceptivo e importante, pero distinto.

No se puede dar gato por liebre. En nueve clases no se explica cómo escribir bien. Es una falacia afirmar que “si una persona aprovecha esas nueve clases —nueve horas—, en tres meses escribes bien”. Un curso así no es viable ni tiene herramientas y enseñanzas para utilizarlas, para que el alumno pueda ponerlas en práctica posteriormente. ¿Son buenos porque se multipliquen en enumerar eslóganes atrayentes, como que escribas claro para que te entiendan y corto para que te lean, porque recapitulen y detallen los entresijos de escribir, porque se extiendan en los métodos de la creación literaria, mediante reflexiones y consejos prácticos, etcétera? No. Es decir, que no te engañen con siete, nueve o las llaves que quieran, puesto que con ninguna de ellas abrirás el secreto de saber cómo escribir bien. Sin embargo, es bueno que te ayuden a ser disciplinado, a enseñarte a leer y a analizar tus escritos y a usar las más variadas herramientas literarias. La metodología, los manuales didácticos, las estrategias serán solo un apoyo para ser un escritor, pero de ahí a que te enseñen a escribir bien va un trecho.

writer photoUna cosa es que te matricules en una de esas escuelas o talleres porque si lo haces con sentido del método te enseñarán a escribir correctamente, y otra es que te vendan que saldrás de ellas —al creer que te inscribiste apremiado por conseguir cómo escribir bien— habiéndolo conseguido. De eso nada. Te invito a que pares el reloj para sentarte a pensar un rato: en el aprendizaje, ¿qué es preferible: conocimiento sin crítica o crítica sin conocimiento?

Escribir como los maestros de la escritura es complejo y difícil. Cuando los lees —aparte las particularidades del lenguaje que solo ellos dominan—, detectas por supuesto las mismas palabras y construcciones que usan los otros y, sin embargo, los textos tienen otro nivel. Su prosa es fluida. Está preñada de sensaciones y sentimientos, generando siempre el ritmo de las emociones, que vehiculiza siempre al éxito. Para crear, agítese antes de usar: agítense las ideas, agítense los lenguajes y, sobre todo, agítense los ritmos de las emociones.

El ritmo —el buen ritmo— conlleva una cualidad indispensable a la hora de escribir sobre cualquier tema y más aún a la hora de contar una historia. El ritmo no se ve pero te lleva de la mano e influye para querer saber el qué, el porqué sigues leyendo y, sobre todo, por qué no lo puedes dejar hasta llegar a su final. La trascendencia del ritmo de las emociones no se mide por emplear siempre un número de oraciones de diez o doce palabras, por poner más o menos comas o puntos y coma, sino por el grado de acercarse con sinceridad a cuanto te rodea y escribir desde tu yo o desde fuera de él. Eso genera emoción. Eso lo hacen los maestros. Y solo se aprende de ellos y de la lectura.

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Acerca de Alejandro Cano

Me gusta el pensamiento conceptual. Filósofo y escritor. Novelista, ensayista, traductor y poeta.
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