¿Dónde está el éxito del escritor? 2


La receta del éxito ni existe ni la encontrarás en página alguna. Ni 20, ni 15 ni 10 ni paso alguno te llevará a él. No creas en redentores que se acerquen para decirte que con ellos se te abrirá el éxito. No hay fórmula, procedimiento, sistema que te suban a él.

Échate a correr si te invitan a escucharlos o leerlos. Escoge bien, no vaya a ser que un gurú te guíe por el camino erróneo. Nadie es propietario ni tiene normas, modelos, patrones de ese tipo como para venderlos por cuatro o diez euros. El éxito no te va a llegar ni antes ni nunca porque escojas medios de transporte ultrarrápidos para transitar este recorrido cargado de pretextos e incógnitas por más que en los billetes te lo aseguren. El tiempo te abrirá los ojos. Se termina una etapa pero después continúa otra. Esto es una realidad. ¿Qué es eso de que hay que tener claros los objetivos, pasar a la acción, llevar un plan? Son milongas. También se dice que del dicho al hecho hay un gran trecho. Es de necios cobijarse en frases de que el éxito lo ves desde donde puedes sentirlo. Ni se ve ni se siente. Te lo impondrán otros cuando te llegue el turno. Da igual la manera. Pero te etiquetarán a saber por qué razones. Dejan de hablar de otros y empiezan a hablar de ti. Si no obstante no lo hacen ni te dan cancha, no te equivoques y sueltes la ordinariez de que los fracasos son mucho más interesantes que los éxitos.

Pero no desaproveches el tiempo en descifrar qué es eso del éxito. Pierdes los papeles si te detienes en conocer qué opinan otros del éxito y en deambular por diccionarios, Wikipedia, DRAE, y otros, para dilucidar si es una victoria, un triunfo, un posicionamiento social, una meta alcanzada o una huida del fracaso, etcétera. Si eres cuerdo no encontrarás una definición. No hay otros lugares para buscar un axioma que te cuadre ni que te satisfaga. Ni a ti ni a nadie. Busca la tuya, que la hay. Al menos por una razón obvia: su paternidad. Otra cosa es que tengas que irla cambiando con el devenir de tu tiempo. Y este ya sabemos todos qué es. Qué da de sí y cuántos cambios trae consigo. Quizás el éxito lo trae el tiempo pero también se lo lleva —suo tempore, a su tiempo—. Dicho así es fácil de comprender pero es frustrante.

Si te retrotraes a solo cinco años, lo que entonces fue un éxito —si lo fue—, hoy sería peccata minuta—. Si habías vendido 3000 libros —qué suerte—, hoy te parecería una mierda porque lo que querías no eran ventas sino lectores que te dieran un reconocimiento de autor si no excepcional sí importante, que lo certificaran. No hay medidor que lo refleje y lo cuantifique. Para uno no es escribir —muy elogioso— sino vender, posicionarse en el mejor ranking que resalte los mejores criterios de valoración. Se me antoja que se podrían enumerar decenas de ejemplos con estas mismas características. A veces uno se conforma con las migajas que les caen a otros. A pesar del éxito reconocido —o quizá debido a él— son muchísimos los problemas y enigmas de difícil solución que conlleva el éxito en sí. Si no lees lo que han escrito otros colegas tuyos acerca de sus experiencias no sabrás ni la mitad de las cosas. Cada escritor entiende de manera diferente qué es para él el éxito. Lo que para uno lo es, para otro es un coñazo. De ahí lo sabio del dicho latino: Post factum, nullium consillum —después del hecho, huelga el consejo—.

Sería tonto apalancarse solo en estos criterios. Nadie olvidará de modo alguno que todos hemos etiquetado algunos de nuestros trabajos como éxitos. Por ejemplo, el mero hecho de escribir uno su primer libro, alcanzar sus primeros 1000 lectores, y así otros, hemos de encuadrarlos como hechos exitosos. Aunque fueran metas que quedaron atrás y a las que tampoco hay que renunciar.

Recalco que el éxito cada uno lo sopesa de forma diferente. Se adapta necesariamente a los movimientos y conceptos de los que lo interpretan y valoran porque intervienen condicionantes múltiples que hacen acomodarse a bautizarlo con un nombre, características y factores intervinientes e iguales para todos.

Si eres escritor —y no lo dudo— eres reflexivo, entre otras cosas. Piensa, pues, y deja aquí tu propia definición de éxito. ¿Es solo una percepción mía que por ser escritor estés metido en tu mundo e ignoras lo que ocurre afuera? De puertas adentro sin embargo sí sabrás qué ha supuesto y significa para ti tu éxito. ¿Dónde queda el tuyo? Para tener el éxito que nunca has tenido, tendrás que hacer lo que nunca has hecho. ¿Vale la pena? Si no es así, y como último remedio, tómate un respiro: el tiempo pone a cada uno en su sitio.

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Acerca de Alejandro Cano

Me gusta el pensamiento conceptual. Filósofo y escritor. Novelista, ensayista, traductor y poeta. Este blog es una plataforma de intercambio de conocimientos, tus comentarios son importantes para ayudarlo a crecer y mejorar.


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2 ideas sobre “¿Dónde está el éxito del escritor?

    • Alejandro Cano Autor

      Totalmente de acuerdo cuando afirmas que «a tu entender, el éxito, además de personal, tan solo es una consecuencia de lo que uno hace». Pero no dejes de sopesar que cada uno tiene su definición de éxito. Si, al final, eliges las cosas que te hacen feliz, es lo que te ayuda a triunfar. No olvido que, en el mundo de los escritores, el éxito —el buen éxito— es sentirse bien con lo que haces —escribiendo en el caso de los que escriben— y con lo que se tiene. En resumen: siendo, pensando y escribiendo tal cual eres.