Me gusta el pensamiento conceptual. Filósofo y escritor. Novelista, ensayista, traductor y poeta.
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Siempre me ha gustado leer. Pero hay que saber hacerlo y escoger. Eso de que todos escriben bien, vamos a dejarlo para los que han leído poco y a las primeras de cambio ya les va de puta madre, eso dicen.
Voy a referirme a esta nueva generación de escritores nacidos al amparo del mundo de la autoedición que —muchos de ellos— serán injustamente difuminados y sepultados por la agresividad de las corrientes claramente marcadas por circunstancias no estrictamente literarias. La presión de las editoras de primera línea será implacable por mantener en cabecera de ventas y, sobre todo, de publicidad a sus mejores escritores.
De todos es sabido que en los textos informáticos contamos con la cursiva para señalar —entre otras cosas— el título de los libros, el nombre de los periódicos, de las películas y de las obras de arte en general. Por tanto, no debemos escribir los títulos de los libros entre comillas porque estas sirven solo para destacar los rótulos de los artículos o capítulos. Si se escriben en cursiva no se deben entrecomillar ni marcarlos a la vez con cursiva y comillas.
Me acaban de llamar desde Nueva York. Son las trece horas en mi reloj. Tengo un segundo mensaje urgente. Mi amiga ya no está en casa y va camino como cada día a la Grand Central Station, al centro de Manhattan, entre la calle 42 y Park Avenue. Nunca hablamos a estas horas tan tempranas para ella —y me sorprende—, pero ha optado por dejarme un recado en forma de epístola que, con su permiso, transcribo.
Desde que te levantas, ¿crees ser fulanito de tal, escritor? Eso es una actitud ante la vida. Es estar descubriendo un oficio, estar creyéndose que verdaderamente es lo que le gusta. Así lo sienten algunos escritores, con toda honradez, y así lo viven.
Hoy me he puesto frente al monitor del ordenador, frente a una pantalla en blanco, y he dejado mis repulsas y mis simpatías guardadas en un cajón para que lo subjetivo no sea lo primero que traslade a los lectores.
Lo decía quien puso al sector editorial en la picota y quien llevó al triunfo su grupo editorial, quien le dio prestigio. Fue José Manuel Lara Bosch. Se preguntaba cada día: “¿Qué había hecho bien, qué había hecho mal y qué podía hacer mejor?”. Este es el argumento y la razón de ser de dejaros este nuevo post. Reflexionar. ¿Qué podemos hacer mejor?
Hay incorrecciones que, por desconocimiento o mal uso, las escribimos o las decimos MAL. Y como somos muchos los que las COMETEMOS, no nos percatamos de que tenemos que corregirlas. Estas son 12 incorrecciones que, probablemente, hemos dicho o escrito MAL más de una vez y durante mucho tiempo.
Es una realidad que muchos escritores se hayan decantado ya, al menos en una primera etapa, por publicar en la mayor red social narrativa del mundo: Wattpad.
¿Por qué te repatea tener que publicitar tu última novela a través de las redes sociales? La terminaste de escribir y creías que sabías lo que habías escrito. Que habías pensado mucho la historia, que la conocías y que estabas al corriente de lo que hacías. Has publicado en AMAZON un par de novelas y en la mayor parte de tus círculos te llaman escritor.